Me gustaría hablar de la benevolencia, querer bien al otro, dando la vuelta a la linterna, poniendo el foco en mí.
Y es que esta inclinación bondadosa tiene poco sentido si no la aplicamos a nosotros mismos. De hecho, estoy segura de que para querer bien a los demás me debo querer bien yo, entendiendo bien por “como merezco”, ya que todos merecemos amar y ser amados independientemente de nuestras diferencias y errores.
Se habla mucho de autoindulgencia, con la que satisfacemos nuestras necesidades en el corto plazo a través de premios o caprichos más bien temporales y de poco impacto, y nunca de autobenevolencia, como capacidad de amor propio que puede sostenerme a largo plazo en tiempos de dificultad.
Esta disposición al amor propio vendrá necesariamente equipada con distintas actitudes y herramientas, te detallo las que considero más importantes a continuación proponiéndote, como si de un proceso de coaching se tratara, algunas preguntas reflexivas:
- Una observación sobre mi diálogo interior. Cómo me hablo configura mis acciones y mi mirada hacia mí, hacia el otro y hacia el mundo, mis juicios y creencias limitantes, mis posibilidades. ¿Te hablas con el mismo cariño que dedicas a tus seres queridos o a tus mascotas? ... hay que poner humor en el diálogo interior…
- La aceptación de mis errores y fracasos. Los errores son parte de todo proceso de crecimiento interior y también despliegan mi desarrollo profesional.
¿Cómo puedo convertir mis puntos de mejora en objetivos de desarrollo retadores?
- La gestión de mis límites. A veces el ejercicio más difícil es ponerme límites yo, sencillamente para poder cuidarme, para poder escuchar lo que necesito y dármelo. Vienen a mi mente muchas mujeres que, durante siglos, se olvidaron de sí mismas, de sus capacidades y necesidades, para sacrificar su vida por la familia. Esta falsa modestia, que pone el foco en que dar o ayudar al otro es virtuoso y recibir o quererse es egoísta, es una creencia limitante que aún corre por nuestras venas.
¿Qué límites tienes que poner para dedicar tu tiempo a lo que es realmente importante para ti?
- Bailar con la resiliencia. En la sociedad actual la capacidad de adaptación a la adversidad no es opcional. Cultivar la flexibilidad y el growth mindset frente a la resistencia al cambio, nos permitirá movernos a favor del viento como un junco, sin rompernos. Las personas resilientes tienen una actitud positiva y la autoestima suficiente para desarrollar un sentimiento de esperanza que les empuja a caminar hacia la meta. ¿Y tú, aprovechas el sentido de la corriente?
- Dejarse regalar, para mí esta actitud es fundamental, he conocido a muchas personas que no se regalan, que tampoco aceptan recibir regalos ni los disfrutan y que tampoco toleran que tú los recibas. Dejarse regalar por los demás o por la vida es dejarse asombrar, permitirse admirar la belleza que hay en todas las cosas y en todos los seres. Te permite equilibrar una mentalidad de esfuerzo y rendimiento con una de generosidad y gratitud.
Si la vida te ha regalado seres que te quieren, un hogar, oportunidades de desarrollo, capacidades y talentos con los que crecer y cambiar la realidad y el mundo, baja el ritmo y regálate un espacio para observar, entender y disfrutar tus regalos, míralos con curiosidad como un niño. Esto te permitirá sin duda poder regalar a otros y disfrutar cuando veas que los demás también los reciben. ¿Qué regalos sientes que has recibido?
- Responsabilidad, para poder acoger estos regalos, fortalezas, valores y talentos, aceptar lo que suponen y responder ante ellos con acciones. No sirve de nada tener talentos si no nos responsabilizamos de ellos. ¿Cómo te responsabilizas tú de los talentos y regalos que has recibido?
En los procesos de coaching que acompaño, me gusta trabajar el hacer desde el ser y suelo interpelar a mis coachees con preguntas como: ¿a quién das hoy el poder de reconocer tus méritos o capacidades? ¿quién decide tu valor? Y es que nadie quiere lo que no valora, y nadie cuida a lo que no da valor.
Te propongo levantarte cada mañana y decidir ante el espejo tu valor, quererte y cuidarte bien, para así poder devolver al mundo el fruto de lo que te ha sido dado.
Lourdes Pérez-Sierra
Es experta en gestión cultural, liderazgo y coaching ejecutivo, con más de 2500 horas de práctica certificada. Ha sido directora de cultura de instituciones como la UIMP, la histórica Residencia de Estudiantes y la Fundación de la Universidad de Alcalá, donde fundó y desarrolló el proyecto de alta especialización para cantantes de ópera Operastudio.
Su formación como pianista le llevó a lanzar en 2009 Arts for Leadership, metodología que integra las artes en el desarrollo del liderazgo. Ha formado a emprendedores de todos los sectores e impulsado proyectos de empoderamiento femenino y mentoring en colaboración con distintas instituciones públicas y privadas. Destaca por su visión transformadora y su capacidad para potenciar talento y belleza en personas y organizaciones.