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Acerca del liderazgo en la gestión empresarial

Lo que sucede en una empresa depende en gran medida del liderazgo, es decir, de la actuación de sus líderes, -especialmente del Comité Ejecutivo- ya que son quienes más influyen en la forma en que se hacen las cosas, es decir, en la cultura de trabajo. Su comportamiento es modelo para toda la organización.  

Al liderazgo como elemento de gestión empresarial, al igual que los demás elementos, cuando lo abordamos, siempre debemos hacerlo vinculándolo a la consecución de los objetivos de la empresa (beneficio económico, participación de mercado, volumen de negocio, bienestar de los empleados, etc.). El liderazgo siempre va asociado a un fin, y en la empresa tiene un marco de actuación que pauta lo que se debe hacer para lograrlo. El cómo se va a hacer es también muy importante y esto lo pauta el modo de liderar del CEO y de su equipo, el Comité Ejecutivo. No podemos hablar de liderazgo en la empresa perdiendo todo esto de vista

La empresa no puede existir sin el resultado del negocio que necesita. Empecemos, pues, por ver cómo el liderazgo influye en dicho resultado. Y si eres líder en tu empresa, sea cual sea tu posición, ten en cuenta lo que viene a continuación porque es probablemente lo más importante que la empresa espera de ti, aunque quizás nadie te lo haya hecho ver de forma explícita. 

Las cuatro condiciones para que una empresa consiga los objetivos del negocio son:  

1) Tener los objetivos globales bien definidos

2) Disponer de la estrategia adecuada para alcanzarlos. 

3) Tener un diseño organizativo que haga posible ejecutar dicha estrategia

4) Tener a la organización capacitada para trabajar de forma efectiva, de acuerdo a su modelo, a la hora de ejecutar la estrategia.  

Centrándonos en la cuarta condición, me voy a referir a un Modelo del Trabajo Efectivo (*), que conozco muy bien y que es el facilitador para que la organización trabaje de forma efectiva, siendo este el factor más determinante del nivel de consecución de resultados. A medida que los líderes sean cada vez más capaces de sacarle partido al modelo, harán que la organización consiga mejores resultados de forma sostenida.  

El modelo tiene seis elementos que definen cómo hacer las cosas cuando la organización trabaja: 

  • Dirección: Facilita que la organización se enfoque en lo que la empresa necesita conseguir, y proporciona herramientas para que todas las personas conozcan los objetivos de sus tareas y el resultado esperado. 
  • Accountability: Establece condiciones para que las personas adopten una actitud proactiva, se comprometan con el equipo, asuman decisiones y sean responsables de sus resultados. Lo que busca es conseguir que cada persona tenga la máxima autonomía en la gestión de las tareas de la que es responsable. 
  • Procesos y Sistemas: Busca que los procesos y sistemas sean eficientes y saludables, garantizando que entregan de forma sostenida el output para el que fueron diseñados. 
  • Comunicación: Define pautas para la transmisión efectiva de información, para las relaciones interpersonales, uso del feedback, desarrollo de personas y resolución de conflictos.  
  • Organización: Evalúa si el diseño organizativo se ajusta a las necesidades de la estrategia de la empresa analizando (normalmente a final de ejercicio)  el gap entre resultados y objetivos y genera acciones de mejora continua. 
  • Liderazgo: Asegura que los líderes, desde la primera línea ejecutiva, maximizan la aportación de estos elementos al trabajo efectivo. Proporciona pautas para el desarrollo de las habilidades de liderazgo y del modo que queremos que los lideres las lleven a la práctica. 

Se ha dicho al principio que para que la Organización consiga los mejores resultados se requiere una condición previa, la tercera, el diseño organizativo que la capacite para ejecutar la estrategia. Aprovecho la cita de W. Edwards Deming al respecto: «Al final, una organización acaba dando los resultados para los que está diseñada«. 

Sin extenderme voy a referirme al “Modelo Star” de Jay R. Galbraith que os recomiendo para el diseño de una organización. Este modelo originalmente estaba compuesto por cinco elementos, pero con el tiempo ha evolucionado para incluir uno más, la toma de decisiones, fundamental para la construcción de accountability. El modelo, con los elementos bien encajados y balanceados, lo que Galbraith llama fit, es muy útil para capacitarla para el trabajo efectivo y para el desarrollo de las personas y sus interrelaciones.  

Los seis elementos del modelo de diseño de la organización de Jay R. Galbraith (*) son:  

1) Tareas,  

2) Estructura,  

3) Reconocimiento y compensación,  

4) Capacitación de las personas,  

5) Información, 

6) Toma de decisiones.  

Estos elementos son interdependientes y están vinculados con los valores de la empresa, que marcan comportamientos y ejes de actuación.  

Dentro del cuarto elemento —Capacitación de las personas— se debe poner atención y foco en la capacitación de los líderes en el modelo del trabajo efectivo de la empresa.  

Basándonos en todo lo anterior… «El liderazgo en el ámbito de la empresa es la capacidad de influir en otros, a través de comportamientos y decisiones, para conseguir los objetivos actuando en el marco del modelo de trabajo de la empresa». 

Para terminar este artículo, una mirada a la situación actual del liderazgo empresarial… 

Según un informe reciente de Deloitte, el 60% de las empresas carecen de un liderazgo fuerte, lo que nos dice que el 60% de CEOs con sus Comités Ejecutivos no ejercen un liderazgo sólido. 

La Encuesta de “Compromiso de los Empleados Gallup Q12 de 2025” revela que el compromiso global de los empleados cayó al 21%, igualando los niveles más bajos desde la pandemia, y el compromiso de los líderes bajó del 30% al 27%

Gallup añade que el 70% de la variación en el compromiso de los equipos se atribuye directamente al líder y termina diciendo que el impacto de la caída de compromiso global se valora en una pérdida de productividad de 438 mil millones de dólares. O dicho en positivo, Gallup estima que si todas las organizaciones alcanzaran niveles de compromiso similares a las mejores (≈70%), el PIB global podría crecer en 9.6 billones de dólares, un 9% adicional.  

Por último, otro dato preocupante, en este caso de la “Encuesta Mundial de CEOs» que PwC presentó en el Foro Económico Mundial de Davos de 2025: “Casi la mitad, el 45%, de los CEOs encuestados no creen que sus empresas vayan a sobrevivir más de una década si siguen con su trayectoria actual” 

Estamos frente a una evidente crisis del liderazgo en la gestión empresarial y no está claro si los CEOs le prestan la atención que merece.  

La empresa logrará un alto nivel de liderazgo si el CEO y su equipo, el Comité Ejecutivo, tienen la capacidad de liderar la construcción de un diseño organizativo flexible y un modelo de trabajo efectivo en la empresa, además de ser modelo, con sus comportamientos, del tipo de liderazgo que ello requiere. No basta con subcontratar formaciones de liderazgo con el adjetivo que sea, que podrá ser útil pero no resuelve el problema. 

El liderazgo no es un elemento aislado, sino el catalizador que permite que todos los demás componentes de la gestión empresarial funcionen de forma efectiva. Invertir en el desarrollo del liderazgo -especialmente en la alta dirección- es invertir en la capacidad de la organización para alcanzar sus objetivos y perdurar en el tiempo.

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