Protagonistas
0
0,00 0 artículos

No hay productos en el carrito.

AccesoCrear cuenta

Benevolencia | Por Marta Prieto Asirón

|
8 mayo 2026
|

Recuerda Ángel Gómez de Ágreda, en su magnífico ensayo Un mundo falaz, que para Pericles la felicidad y la libertad se basan en el esfuerzo personal para alcanzar la verdad y la bondad.

Todos, o casi todos, pienso que aspiramos a ser buenos, o, qué digo, ¡creemos que somos buenos! Curiosamente no veo a mi alrededor que la mayoría de la gente busque sistemáticamente el bien de los demás. ¿Cómo es posible?

Como bien señalaba Pericles, hacer el bien es esforzado, y ya sabemos que los seres humanos somos vagos por naturaleza, o ahorradores de energía valiosa, si lo preferís expresar así. Por otro lado también somos biológicamente egoístas, pues todo nuestro cerebro y nuestro cuerpo están dotados de sistemas orientados a garantizar nuestra supervivencia. Pueden ser dos buenas razones para entender por qué no somos tan buenos como nos gustaría. También se le puede añadir la dificultad de ser realmente buenos al experimentar casi a diario las consecuencias de las acciones de gente que más bien destaca por su egocentrismo y maledicencia.

Pues es precisamente por esto, porque el mundo está como está y nosotros queremos cambiarlo, por lo que hay que emplearse y desplegar de forma consciente y concienzuda altas dosis de benevolencia, de bondad; nos ahorrará muchos disgustos y nunca será un esfuerzo baldío, pues nos iremos a la cama sabiendo que hemos hecho lo que teníamos que hacer y que cada día somos un poco mejores y hacemos de nuestro mundo un lugar más habitable.

Así, me acuerdo del libro de Benjamín Zorrilla, titulado Buen carácter y eficacia, que nos explica, con argumentos y un buen método para hacerlo, por qué en entornos empresariales, la amabilidad y la benevolencia pueden ser nuestros mejores aliados.

También Esperas o aspiras, de Marta Martín y Luis Poveda, un ensayo muy bonito sobre grandes líderes espirituales de todas las culturas, que destacan en virtud y sabiduría, y por tanto emanan grandes dosis de benevolencia.

Esta es la cuestión: no dejar de autovigilarnos para, paso a paso, peldaño a peldaño, llegar a ser quienes de verdad somos, seres benevolentes, y que con los años aumentemos un grado en sabiduría y benevolencia.

Solo recordar que la benevolencia está ahí, a nuestro alcance, para desplegarla en grandes o pequeñas dosis cuando nos plazca es un gran avance… Y si la esparcimos con alegría y desparpajo ya es que ¡somos la pera!

Marta Prieto Asiron

Marta Prieto es abogada, MBA, fundadora de Editorial Kolima y del Centro de Talento Creativo. Tras una carrera en banca y consultoría, creó su empresa de formación y se convirtió en referente en liderazgo con valores. Coach certificada, autora y conferenciante, promueve el crecimiento personal, el liderazgo, la espiritualidad y novelas con valores.

magnifiercrossmenucross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram