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Responsabilidad  |  Por Marta Prieto Asirón

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3 septiembre 2026
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Hay un tiempo en la vida, que habitualmente coincide con el paso de la infancia a la adultez, en el que nos damos cuenta de que muchas cosas ya dependen de nosotros. Es un momento de descubrimiento y realización personal, pues experimentamos que tenemos libertad para adoptar nuestras propias decisiones, que podemos tomar control sobre nuestro destino. Ahora bien, como casi todo en la vida, la libertad lleva aparejado su reverso: la responsabilidad. Todo lo que hacemos tiene consecuencias, y la responsabilidad de los propios actos es algo implícito al hecho de decidir, a vivir. Resulta esencial por tanto disfrutar de la libertad sin olvidar nunca la responsabilidad que conlleva.

En esta sociedad aparentemente enloquecida, asistir al espectáculo de la falta de responsabilidad por parte de quienes tienen capacidad de decidir e impactar en la vida de otros, ya sean políticos, gestores, padres, profesores, a mí me genera frustración y motivación para reflexionar sobre este valor tan importante y así poner foco en su relevancia y la necesidad de recordar que todas nuestras acciones tienen consecuencias que hay que asumir, y especialmente cuando tienen un impacto negativo.

Porque efectivamente, para ser responsables hay que tener la madurez necesaria para asumir nuestra posible falta de habilidad, la posibilidad de errar, para entender que hay que hacerse cargo del daño que causamos con nuestra incompetencia, falta de acierto, o simplemente porque somos frágiles humanos. La responsabilidad es una cualidad de personas íntegras y trabajadas. Implica solvencia personal, justicia, ecuanimidad para analizar la realidad con toda la objetividad que sea posible, así como audacia y humildad para aceptar el fallo y asumir sus posibles efectos.

Es doloroso observar los terribles acontecimientos que están ocurriendo hoy en día en nuestra sociedad, tan avanzada, tan moderna, y que los que tienen capacidad de hacer algo para revertir o evitar males mayores echen balones fuera acusando al cambio climático, a Gobiernos pretéritos, o al cabeza de turco que se les presente, su propia cuota de ineptitud y falta de cuidado, y sobre todo de ausencia de orientación y servicio a la sociedad a la que se deben. Pues si hay una irresponsabilidad dolorosa es la de los servidores públicos, cuyo puesto solo se justifica por la responsabilidad que asumen. Toda esta falta de responsabilidad es lamentable, pero ¡no caigamos los que no somos políticos ni funcionarios en el mismo error de echarles la culpa a ellos de lo que de nosotros depende!

Y, como en otras ocasiones, os recomiendo dos excelentes libros para seguir reflexionando sobre este tema: Mi próxima parada, de Jose Mari Bakero y José Javier Torre, y El poder de los cinco aros de Theresa Zabell. Dos títulos fascinantes, ambientados en el mundo del deporte, cuyos autores demuestran que la responsabilidad es un valor imprescindible tanto para cosechar éxitos en el ámbito deportivo como para seguir evolucionando como personas cuando la carrera deportiva termina.

Marta Prieto Asiron

Marta Prieto es abogada, MBA, fundadora de Editorial Kolima y del Centro de Talento Creativo. Tras una carrera en banca y consultoría, creó su empresa de formación y se convirtió en referente en liderazgo con valores. Coach certificada, autora y conferenciante, promueve el crecimiento personal, el liderazgo, la espiritualidad y novelas con valores.

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