
Ayer lunes volví de Semana Santa, una semana de trabajo intenso pero con cambio de decorado, lo cual oxigena y renueva, y se agradece.
Volvía como se dice popularmente con las "pilas cargadas" trabajando tranquilamente en mi oficina ambulante que es el coche para llegar a comer a Madrid, presta a encarar con buen ánimo los próximos tres meses, que prometen ser intensos. La parada técnica de rigor en el viaje en sitio no habitual con ambiente de bar de pueblo añejo ya me transportó a esos entrañables antros de los Westerns de las películas que tanto me gustan, sobre todo porque salen muchos caballos. Será por eso que cuando la tarde se tornó bastante rara tuve la extraña sensación de estar viviendo en el lejano Oeste.
Y es que, además de la gestión laboral propia de cualquier empresario, donde no todo es hacer coaching a las personas, sino que hay que lidiar con cosas que uno lee en el periódico como si fueran de ciencia ficción, pero que existen en la vida real, y para hablar más en concreto me refiero a abusos de confianza, fraudes y otras lindezas propias del ser humano, ayer la vida decidió enredarme en varias gestiones burocrático-administrativas, seguramente para poner a prueba la cualidad que he propuesto como tema de reflexión y análisis a la magnífica comunidad de Protagonistas este mes: la serenidad. Porque a pesar de considerarme una persona habitualmente serena, todos tenemos nuestro talón de Aquiles, y he de reconocer que perder el tiempo en burocracias sin sentido es algo que me saca de quicio.
Cada uno tendrá su punto débil, pero hay que admitir que todos tenemos que asistir al espectáculo político diario de las innumerables corruptelas y vicios del poder, además del horror de esta guerra en capítulos in crescendo que nos restriegan con titulares estremecedores hora tras hora, no sabemos si para desquiciarnos ya del todo o para prepararnos para el apocalipsis.
Se me ocurren muchos argumentos y reflexiones, pero últimamente, estos últimos 15 años, mi particular vehículo de comunicación es sobre todo la edición de libros de gente que se ha esforzado en acumular conocimiento relevante sobre grandes asuntos, y por ello, en vez de hacer una disquisición sobre el valor de la serenidad, os voy a proponer dos grandes libros que ha publicado editorial Kolima y en los que merece la pena detenerse si queréis cultivar de verdad la serenidad.
El primero se titula Más Kant y menos Trump. No es un libro oportunista, a pesar del título, pues cuando Juan Mateo, su autor, le puso este título a ese magnífico tratado de negociación, quería ilustrar de una manera llamativa dos estilos de negociación antagónicos. Mira por donde Trump nos ofrece cada día un registro más perverso y por lo tanto la metáfora utilizada por Juan Mateo, cada vez se entiende mejor, aunque como digo este libro no tiene que ver con política ni con geopolítica, pero sí es una magnífica oportunidad de reflexionar sobre cómo manejamos la situaciones complejas sistemáticamente, lo cual genera un estilo de hacer que nos acaba convirtiendo en alguien muchas veces sin darnos cuenta. Mejor será saber en qué queremos convertirnos y practicar estilos serenos como el de Kant.
Un libro totalmente distinto, pero maravilloso, de Mayte Roger, relacionado con los caballos, fuente constante de inspiración y aprendizaje para la que escribe estas líneas, es Coherencia cardíaca, un manual publicado este año en Kolima que trasciende el mundo de los caballos y nos hace reflexionar sobre el valor que tiene el corazón como eje y foco esencial de nuestra vida. Roger nos ofrece unas increíbles herramientas para centrarnos en esta parte de nuestro cuerpo, que tiene mucha más relevancia para nuestra serenidad que sus grandes funciones orgánicas biológicas.
Me gustaría un mundo donde todos estuviéramos serenos, pero eso es imposible. Seguramente haya que vivir en un Western con tiros y flechas silbando alrededor nuestro que nos recuerden que nuestra misión y nuestra razón de ser es mantenernos serenos en medio del caos.

Marta Prieto es abogada, MBA, fundadora de Editorial Kolima y del Centro de Talento Creativo. Tras una carrera en banca y consultoría, creó su empresa de formación y se convirtió en referente en liderazgo con valores. Coach certificada, autora y conferenciante, promueve el crecimiento personal, el liderazgo, la espiritualidad y novelas con valores.