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Valores, la integridad. Una visión desde lo militar

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9 julio 2026
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La integridad resume la esencia moral del militar y, especialmente, del que ejerce algún tipo de mando. No se trata de «portarse bien», ni limitarse a cumplir una norma cuando somos observados, es algo más… Si la coherencia asociaba pensamiento, palabra y acción, la integridad va más allá, exige que esa coherencia esté orientada por valores éticos como la justicia, honradez, responsabilidad o servicio.

En el ámbito militar, la integridad es considerada un valor transversal que une honor, lealtad, disciplina, sentido del deber, ejemplaridad y espíritu de servicio. Por eso, no puede entenderse como algo aislado, sino como una cualidad que sostiene diferentes aspectos del liderazgo que se pretende fomentar.

No es algo nuevo, la integridad aparece vinculada al código de conducta del militar desde hace tiempo… Así, las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas de España[1], que definen los principios éticos y reglas de comportamiento, recogen la integridad expresamente como guía de actuación del militar. Se define como la disposición a actuar correctamente, con rectitud y sin doblez, tanto en el servicio como fuera de él.

En la visión del general Gan Pampols[2], la integridad es una condición del buen mando porque impide el doble lenguaje, la ocultación interesada y favorece la transparencia. Mandar bien implica explicar el propósito, decir lo que se espera conseguir y no ocultar aquello que pueda afectarles.  La integridad, desde este enfoque, se convierte en una forma de lealtad hacia el subordinado, un jefe íntegro no solo exige; también se expone, da razones, asume las consecuencias de sus decisiones y evita utilizar la autoridad como escudo. La integridad es hermana de la honestidad, pero no son exactamente lo mismo. La honestidad consiste en decir la verdad, incluso cuando no favorece; la integridad va más allá, porque consiste en hacer lo correcto cuando nos ven y cuando no nos ven[3].

El ejemplo de un experimento con niños, una diana, una cámara oculta y la supuesta presencia de una mujer invisible muestra que muchas personas cumplen la norma cuando creen que están siendo observadas, pero pueden quebrarla si perciben impunidad[4]. Cuando los niños se quedaban solos, muchos de ellos hacían trampas, cuando se colocó un sillón junto a la diana y se les dijo que allí estaría sentada una mujer que tenía la capacidad de hacerse invisible, se ve cómo los niños, aunque se sienten tentados de volver a hacer trampa, se reprimen creyendo que hay alguien en el sillón y los está viendo. Algunos incluso se acercan al sillón para comprobar con las manos que en realidad no hay nadie, pero aun así no hacen trampa por si acaso. La percepción de una vigilancia exterior condiciona el comportamiento, por eso la integridad depende de la mirada interior[5] y se aleja de ese control ajeno a la persona.

En el Liderazgo 2035, marcado por un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo, es necesario tomar decisiones ágiles, muchas veces lejos del mando superior, lo que hace necesario generar confianza a través de la integridad[6]. Porque aquí, no es solo una virtud personal, es una capacidad operativa.

Precisamente, la filosofía promovida en el Ejército y conocida como Mando orientado a la Misión, exige que el superior articule claramente su propósito, ceda iniciativa y facilite recursos, mientras que los subordinados actúan con lealtad y disciplina. Este aspecto no se puede conseguir si no se desarrolla previamente la integridad. Si el jefe no es íntegro, el subordinado no confiará en su propósito. Si el subordinado no es íntegro, el jefe no podrá cederle iniciativa. La integridad permite actuar correctamente cuando la orden no cubre todos los detalles, cuando la tecnología falla, o cuando nadie puede supervisar la decisión en tiempo real. Principio del formulario


[1] Su historia se remonta a una larga tradición normativa militar iniciada en el siglo XVI y consolidada con ordenanzas de Carlos III en 1768. En las últimas décadas, se actualizó su contenido para integrar valores modernos y unificar la regulación para todos los ejércitos

[2] «El arte de mandar bien: Querer, poder, saber». Francisco Gan Pampols. Ed. Plataforma. 2022.

[3] «Nadie lo va a hacer por ti». Miguel Ángel Franco. Ed. La esfera. 2023.

[4] Piazza, J., Bering, J. M., & Ingram, G. (2011). «Princess Alice is watching you».

[5] «12+1 Faros para una vida con sentido». Javier Gaspar. Ed. Corona Borealis. 2021.

[6] Documento «Liderazgo 2035 en el Ejército de Tierra.»

David-Cuesta

David Cuesta es coronel del Ejército de Tierra en activo y diplomado en Estado Mayor. Destinado en el Estado Mayor del Ejército de Tierra donde participa en los procesos de toma de decisiones relacionadas con las operaciones o respuestas a emergencias como los incendios forestales o la participación en misiones internacionales.

Con más de tres décadas de carrera militar y despliegues en algunos de los escenarios más exigentes, ha construido en paralelo unareflexión sostenida sobre el liderazgo, plasmada en más de 30 artículos publicados en las principales revistas de Defensa y reconocida conel Premio Hernán Pérez del Pulgar 2023.

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